FEVE y soberanía

17/09/2018

Estación FEVE de Llión

La Esquierda Llionesa ha venido anunciado la necesidad de crear estructuras propias de gobierno como mecanismo para solucionar problemas propios, que necesitan soluciones diferenciadas y concretas.

La geografía leonesa nos enseña un sistema de poblamiento muy concreto y facilmente reconocible: una multitud de aldeas con identidad propia, de escasa población y con poca distancia entre ellas. Esto, en el ordenamiento moderno, ha dado lugar a Ayuntamientos que acumulan pequeños nucleos de población a los que hay que dotar de servicios.

Y aquí radica uno de los principales motivos por los que la sociedad leonesa no ha sido capaz de desarrollarse: a las administraciones les resultamos un territorio caro de sostener y con escaso valor político. A ojos de cualquiera se puede ver que para todos los partidos mayoritarios es mas rentable dedicar sus esfuerzos para captar votos en cualquier distrito madrileño, que pegarse por cada una de nuestras aldeas, escuchando sus problemáticas y proponiendo solución y financiación.

Podríamos enumerar infinidad de ejemplos que demuestran el desapego absoluto de las administraciones (central y autonómica) y que ejemplifican la dificultad para desarrollar el territorio leonés:

Atención Sanitaria en zonas rurales, red de comunicaciones, recursos de la educación pública, telecomunicaciones, asistencia a mayores y dependientes, mantenimiento de nuestro patrimonio, etc…

Podríamos desarrollar cualquiera de ellas, pero queremos centarnos en un debate que debería marcar la agenda política y que es vital para el asentamiento poblacional de gran parte de la montaña oriental leonesa, la situacion de la FEVE.

Tenemos que remontarnos a 2011, fecha en la que el último tren con destino a Bilbao salía de la estación de la ciudad de León, que quedaría cerrada sine die, situación en la que está en la actualidad, encerrada en promesas de los partidos que se han turnado en el gobierno y que obliga a las ciudadanas a recurrir a un chapucero enlace en autobús.

Hoy, siete años después, son inumerables las críticas que se han ido sucediendo y se han encontrado con el silencio administrativo, con excusas de la empresa responsable (ADIF) y con la derivación de la situación a Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, que es la que debe regular el transito de los vagones y trams.

Aquí hay que reparar que esta sería la primera vez que un ferrocarril entre en territorio urbano como tranvía y se está a la espera de un informe vinculante que no llega y que amenaza con perpetuarse en el tiempo. Lo que se suele decir, unos por otros, la casa sin barrer.

En ese sentido la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, anunciaba hace escasas semanas, que «el actual ejecutivo garantiza el servicio y va a tomar las medidas oportunas para que no solo se preste de manera correcta sino que se dé un servicio de calidad». Sin plazos, fechas ni soluciones concretas. Promesas y más promesas delegando la responsabilidad al anterior gobierno del PP.

Esta es sola una muestra más del deterioro de una empresa que desde que paso a formar parte de ADIF ha venido mostrando su falta absoluta de compromiso con la sociedad leonesa, dejando de ser esa herramienta para el desarrollo rural y que dinamizó el norte de la peninsula.

El número de revisores a disminuido hasta mínimos historicos, el personal de talleres y el material que pueden usar es a todas luces insuficiente y las usuarias han detectado que es muy habitual que los revisores no pidan ticar los billetes, falseando de esta manera el número de viajeras.

Si tomamos como referencia el inicio de las obras en la ciudad de Llión, se ha pasado de casi cuatrocientos mil viajeras a apenas cien mil, en una táctica detrás de la que puede esconderse la excusa perfecta para eliminar la inversión.

Todo ello ha llevado a la supresión de multitud de servicios, alegando falta de personal, componentes o siendo imposible garantizar la seguridad del pasaje. Incluso con condiciones inhumanas para el traslado de unos usuarios que, no nos olvidemos, son en su mayoría mayores y que han tenido que soportar temperaturas de mas de 40 grados en los vagones o tener que viajar de pie a lo largo del trayecto.

Ante esta situación, desde la Esquierda Llionesa creemos que es necesaria una respuesta de la ciudadanía, porque apostamos por el desarrollo del territorio de una manera sostenible, igualitaria y justa y exigimos a las administraciones que reconozcan la realidad de nuestro territorio y actuen en consecuencia.

En ese sentido, convocamos a la sociedad leonesa a la defensa activa del trazado de la FEVE como mecanismo de soberanía activa, eje vertebrador de todas y cada una de las aldeas y ciudadades de la Montaña Leonesa y exigimos a los partidos politicos su compromiso y defensa inquebrantable, por que, hayque recordar una vez mas, la radicalidad democrática se expresa escuchando las reivindicaciones del pueblo soberano.

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