Decolonizando desde el Norte

12/01/2018

colonialismo

La globalización económica y epistemológica crea Sures geográficos al otro lado de la raya del ser, exterminando todo lo que allí existía y sumiéndolo en el No Ser. Pero también crea Sures, metafóricos, en el norte. La raya del No Ser se mueve y crea sures también en el Norte Global.

Somos conscientes de que los pobladores del norte global hablamos desde el complicado andamiaje de las estructuras de poder, sujetos y objetos al tiempo de privilegios y opresiones, pero también conscientes de la deconstrucción que se ha operado sobre las sociedades metropolitanas para volver a construirnos a imagen del sistema mundo.

Vemos claramente la diferencia entre este y el otro lado de la linea. Pero al tiempo, entendemos que las luchas han de ir parejas en pos de la tan necesaria co-presencia de los dos lados, a fin de lograr que la linea abismal desaparezca.

En este sentido nuestra lucha en el País Llionés está claramente relacionada con la extracción de valores epistemológicos, que se ha operado desde la globalización, via nacionalismo español, mediante la eliminación de las diferencias y peculiaridades que lo interpelan.

Además, las apropiaciones territoriales como manifestación del fascismo social se dejan ver en múltiples ocasiones, desde la gentrificación que se apropia del centro histórico para ofrecerlo como producto al negocio turístico, hasta la segmentación social urbana que genera zonas nobles, extrarradios desfavorecidos y zonas abiertamente no humanas. Estas apropiaciones territoriales tienen también su efecto en las explotaciones de recursos como los montes, bienes comunales, y ocupaciones por parte de ejército y otras instancias institucionales. Además de sumir a los grupos rebeldes ante la globalización cultural, en el lado oculto del atraso, lo residual, lo improductivo y lo local.

Entendemos como inaplazable la lucha por la recuperación de los valores que vertebran a las personas, teniendo en cuenta que cada territorio debe llevarla a cabo en función de sus propias circunstancias y asumiendo ésta como una parte mas de la lucha general contra la globalización económica y epistémica.

Nuestra lucha reclama un pensamiento postabismal, que suponga una ruptura radical con los modos occidentales modernos de pensar y actuar, lo que significa empezar a pensar desde la perspectiva del otro lado de la linea, confrontando la monocultura occidental entrando en el reconocimiento de la pluralidad de conocimientos y en la interconexión entre ellos sin comprometer la autonomía de cada uno de ellos.

Somos conscientes de que habrá que revisitar los conceptos propios, reformulándolos desde la propia lógica y no desde lógicas impuestas, reflexionando sobre las jerarq uías de poder que nos atraviesan y desvirtúan.

Nuestra propia lucha no pretende usurpar lucha alguna, antes bien, debe entenderse como una mano tendida en lo que acabará siendo una lucha general por la globalización contrahegemónica.

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