Nuestra posición ante el referéndum del 1-O en Cataluña

29/09/2017

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Xuntanza está a favor del referéndum del 1 de octubre porque está a favor de la democracia y también de la autodeterminación comunal. No nos interesan estas instituciones desde una perspectiva jurídica. Nos interesa más abordar el derecho de autodeterminación de los pueblos desde una perspectiva moral y política.

El texto que presentamos gira en torno a una idea principal: el problema catalán no es un problema privativo de Cataluña sino que es un problema general aunque con distintas manifestaciones en las distintas nacionalidades y regiones del Estado, también en el caso del País Leonés

En Xuntanza creemos que lo que está en tela de juicio, lo que se suscita con carácter general es la admisibilidad o no, en el orden jurídico y político español, de formas singulares de pertenencia a la comunidad política.

Se comprenderá mejor lo que queremos decir si se piensa, por ejemplo, en las negaciones y omisiones de la Junta en relación a la identidad nacional leonesa, la dramática situación de nuestra cultura o la génesis de la comunidad autónoma de Castilla y León, caracterizada por la imposición y el verticalismo.

Además, Castilla y León es Ley, pues el estatuto es una Ley Orgánica, pero no es una comunidad democrática por más que su estatuto se haya votado en los órganos previstos por el derecho político de Madrid. Por eso creemos que desde pocos sitios mejor que desde el País Leonés se pueden comprender mejor las características y el sentido pleno de los arquetipos en juego hoy en Catalunya.
Que desde pocos lugares del Estado se podría estar más a favor de la vía democrática como medio para articular las comunidades humanas. El precio que hemos pagado aquí por la vigencia del modelo vertical ha sido muy alto.

Así pues, en relación a la idea principal de este texto afirmamos que deberían existir formas singulares de pertenencia al Estado y que, además, esas formas de pertenencia deberían verificarse a través del derecho de autodeterminación de los pueblos.

La segunda idea que queremos esbozar aquí, muy relacionada con la primera: afirmamos el derecho de autodeterminación de la sociedad leonesa sin mediación del artículo 2 de la CE1978 que fue concebido durante la transición española con el objetivo táctico de integrar, principalmente, los nódulos traumáticos catalán y vasco y no desde el convencimiento de la pertinencia de garantizar tales derechos en general. Esta es la razón de ser de la comunidad autónoma de Castilla y León, que no es ninguna expresión de la autonomía de nacionalidades y regiones sino, muy al contrario, un dispositivo centralista que adapta los fines del estado nación español al entonces nuevo contexto formal de descentralización: un fraude, además muy útil a los procesos de acumulación capitalista.

Para todos estos agentes políticos, constituyentes, legisladores, partidos políticos españoles en Madrid y en sus distintas sedes, etc., León no es en realidad nacionalidad ni región que pueda pretender derecho a la autonomía política.

A efectos prácticos, a los efectos que interesan al país, el artículo 2 no existe y, de facto, ni nos amparó, ni nos ampara, ni nos amparará, tal y como hemos expuesto razonadamente y tal como se puede acreditar tras cuarenta años fuera de su letra y sin atisbos de cambio. Validar el artículo 2, referirse continuamente a él como inscripción de un derecho político es legitimar a los agentes políticos que nos niegan.

Desde Xuntanza queremos manifestar que :

1.- Afirmar pues, el artículo 2 de la CE es hacer depender el derecho leonés a la subjetividad política de una arbitrariedad administrativa.

2.- «- Pretender el automatismo del artículo 2 CE como se pretende desde algunos sectores supone también excluir la democracia y su expresión concreta, el referéndum, como formas éticamente superiores de configurar las comunidades humanas y sus unidades políticas. La palabra clave es “respeto”. Conferir capacidad  de decisión a la sociedad o al grupo leonés respecto a las cuestiones políticas clave, como es la de su propia articulación política y territorial, es conferir respeto a esta sociedad.» La imposición vertical de las unidades políticas, sean estas como sean, la Región Leonesa o Castilla y León, es, sensu contrario, una falta de respeto a esta sociedad y a sus individuos y socava nuestra dignidad y nuestro bienestar. El planteamiento de un referéndum supondría, en Catalunya o en León, inaugurar un proceso democratizador de abajo a arriba pendiente desde la transición.

3.- Y en tercer lugar, apostar por el referéndum, el 1 de octubre y con carácter general, es la única forma de hacer política si entendemos que la política no es otra cosa que la instauración del desacuerdo. Cuando hay una parte en la sociedad que no es reconocida esa parte actúa y habla para demandar reconocimiento, entonces se instaura “lo político“.

Exigir la vía del referéndum dentro del derecho de autodeterminación para León es hacer política en tanto es también cuestionar el orden social y un determinado régimen de aparición de los cuerpos según el cual lo leonés no está incluido en la acepción interesada que el poder central maneja de la expresión “nacionalidades y regiones”. Reafirmar, por el contrario, el artículo 2 y la concesión graciosa de la autonomía política no es permanecer al margen del litigio sino reforzar la posición del Estado y su centralismo.

Desde Xuntanza, creemos que es inaplazable que los agentes políticos con representación en León abandonen las pantomimas a las que nos tienen acostumbrados (tal es el caso de la última moción municipal en el Ayuntamiento de León) y afronten un debate serio e intelectualmente honesto en torno a los puntos señalados.

También somos conscientes de que textos como este pueden ser más o menos escandalosos pero frente a estos tabúes, frente a estas restricciones a la discusión política apelamos al sentido crítico de los ciudadanos leoneses: lo que existe ni es sagrado o inamovible, ni agota las posibilidades de la existencia.

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